Hace falta un corte

La peluca encontrada en una cajuela, siempre es útil.

 Son muy pocos los hombres que se cortan el cabello cada dos semanas o cada mes para mantener el peinado ni muy largo ni muy corto, en mi vida solo he conocido a uno que hacía esa clase de cosas, en lo particular nunca noté que el cabello no le crecía hasta que una amiga me lo hizo notar, lo cual obviamente no me importo en lo más mínimo. De eso ya tiene varios años, al día de hoy ya necesito urgentemente un corte de cabello y la razón es que ya no se deja peinar, ¿y qué se hace con lo que no se deja peinar? se corta, triste pero cierto.

 Muchas cosas de la vida son así, cuando estas se salen de control o ya no están bajo nuestro mando, se cortan o se reemplazan por algo que sí este bajo tu dominio. Sucede en las relaciones, en el trato diario, en las cosas de la casa, algunas veces en el trabajo. “Lo complicado es reconocer el momento en el que tienes que hacer dicho cambio, en las palabras de Steve Jobs en su famoso discurso en la universidad de Standford “¿si hoy fuera el último día de mi vida, querría hacer lo que voy a hacer hoy? y si la respuesta es NO durante varios días seguidos, sabría entonces que tengo algo que cambiar”.

En el episodio de Los Simpson donde Ayudante de Santa tiene problemas de conducta y no aprende a comportarse, Homero piensa en regalarlo para que ya no le ocasione problemas, entonces Lisa lo cuestiona diciéndole “¿vas a enseñarnos que la manera de solucionar un problema con alguien a quien amas es deshaciéndote de él?” palabras que a mis dulces 11 o 13 años quedarían grabadas en mi memoria, que ahora a mis casi treinta no se han olvidado, y es que la misma experiencia de la vida te muestra que así se resuelven muchos conflictos, como con el cabello, que se puede volver a cortar en cualquier momento… total, volverá a crecer.

 Tengo una amiga que lleva más de ocho años con su novio -quizás diez años- no estoy seguro, sé que no es feliz en esa relación, puesto que ella misma lo ha dicho, pero la razón por la que no termina esa relación es “por que es como los zapatos,  ya lleva mucho tiempo moldeándolos a su gusto, y conseguirse unos nuevos zapatos implica un proceso de moldeado que le da flojera comenzar”. Absolutamente respetable, si te funciona te funciona, así que se conforma y punto, cada quien deja de perseguir lo que quiere por diferentes razones,  pero no es lo optimo cuando la razón para no ser feliz es comodidad o flojera, las cosas cuestan trabajo y si fueran sencillas cualquiera las haría, así como quien se aferra a su trabajo por que no tiene nada mejor. Totalmente respetable, cada quien sabe en donde buscar y como buscar. Si las cosas fueran sencillas cualquiera las haría.

  Soy una persona de gustos simples, un buen videojuego, una buena película o una buena serie de televisión son cosas que me pueden hacer el día, claro, nada se compara con una buena compañía, que es lo que le da ese toque de extraordinario a algo ordinario, seguramente hay muchas cosas que ya es momento de cambiar, pero por hoy me cortaré el cabello.

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Malas películas que eran buenos libros.

 

¿Por qué alguien decide hacer una película de un libro? la respuesta linda es por que la historia es tan buena que necesita ser contada en la pantalla grande, pero la realidad es por que a la gente le da flojera impresionante leer (muy poca gente lo hace) y el dinero que se puede ganar con una película es increíblemente mayor contra aquel que se gana por la venta de libros.

Haciendo una película se pueden contar otras cosas, pero invariablemente hay que modificar la historia original, se pueden añadir efectos especiales pero no creo que existan mejores efectos especiales que la imaginación propia, también esta el hecho de que una película se puede comentar inmediatamente con quien la viste, pero comentas justamente eso, la película y en muchas ocasiones no es una plática que dure más del camino del cine al auto.

Siempre me ha gustado leer, diría que es cuestión de educación el que a alguien le guste leer -o no-. Yo comencé gracias a que mi papá me regalaba de niño (6 o 7 años) los libros de Garfield, que aunque son más dibujos que lectura me metieron en querer leer mas libros de esos, después un día como cualquier otro me regalo “El Robot Humano” de Isaac Asimov, y puedo decir que desde allí quise un libro tras otro.

La experiencia de leer un libro es algo maravilloso, aunque depende también del libro, nada supera la emoción que puedes sentir al estar sentado clavado en una historia que sabes que a la vuelta de la página puede cambiar, donde te puedes transportar y ser testigo de un mundo nuevo o simplemente estar allí presenciando la fantasía o resolviendo una historia criminal.

Ayer conocí el segundo caso idéntico de alguien que compro la versión especial-empastada-con_dibujos-semiautografiada del Código Da Vinci de Dan Brown, cuando estuvo la fiebre por esta historia, y al igual que el caso que yo conocía el libro se ve muy bonito en alguna parte de la casa, pero no lo han leído, y se conformaron con la película.

Son miles los ejemplos, pero solo menciono algunos y aquellos que he leído como para poder opinar, así que nos cuantos son:

  • I am legend.
  • Todas las películas de Harry Potter.
  • Ángeles y Demonios.
  • El Código Da Vinci.
  • Sensatez y Sentimiento.
  • Yes Man.
  • Los Miserables.
  • Nuestra Señora de París.
  • Las Crónicas de Narnia.
  • Romeo y Julieta.
  • El Hombre de la Máscara de Hierro.

 Laura Gallego García, es una autora española, de quien tan solo he leído (Memorias de Idhun I, II y III y Dos velas para el diablo) ya le he firmado un cheque en blanco para leer sus libros puesto que me ha parecido una escritora excelente, en su página oficial da la siguiente respuesta a las preguntas de si harán películas de Memorias de Idhun, la cual coloco textualmente:

“…    Si habéis visto en alguna parte trailers o carteles de una supuesta película de Memorias de Idhún, probablemente se trate de alguna película casera rodada por fans (podéis encontrar varios trailers en Youtube). Nada que pueda verse en los cines o en DVD.

Por otro lado, no tengo la menor intención de ceder los derechos para hacer una película de Memorias de Idhún. Por muchas razones, pero, sobre todo, porque -y supongo que en esto coincidiréis conmigo- no creo que sea una historia que pueda contarse sólo en dos horas. Ni siquiera en tres películas de dos horas. Un guión de cine para una película de dos horas son unas 120 páginas. Para llevar al cine Memorias de Idhún en tres películas sólo habría dos formas: o adaptándolo todo, lo cual daría pie a una película de… ¡treinta y siete horas y media! O bien a tres películas de doce horas y media cada una. La otra opción sería, por supuesto, recortar la historia para hacer una película de una extensión razonable. Unas dos horas por película, ciento veinte páginas por guión, un total de 360 páginas. Eso significaría eliminar, sin más, ¡cerca de 1800 páginas de la trilogía! Es decir, que de las 2200 páginas que tiene Memorias de Idhún, y haciéndolo en tres películas, sólo se podrían contar 360 páginas. Por favor, aceptadlo de una vez: no se puede. Si de verdad os gusta Memorias de Idhún no os gustaría ver, supongo, una película que recortara y cambiara la historia del libro. Y si vendo los derechos eso es exactamente lo que va a pasar.

Porque los autores no hacemos las películas, vendemos los derechos. Y eso quiere decir exactamente eso: que hemos vendido el derecho de hacer una película, y si lo vendemos ya no es nuestro. Una vez firmas los documentos de cesión de derechos, el productor que los tenga puede hacer absolutamente lo que quiera con la adaptación, elegir a los actores (por supuesto, no es el escritor el que decide quién aparece en la película, así que por favor, ¡dejad de suplicarme que os elija para hacer de Victoria! ), recortar por donde le parezca, cambiar diálogos o directamente eliminarlos, suprimir las escenas que no le gusten o cambiar el final si le apetece. Todo eso con o sin consentimiento de la autora. Y esto es así, y os aseguro que hay por el mundo muchos escritores arrepintiéndose profundamente de haber vendido los derechos de sus libros al cine. No aquellos, por supuesto, a los que sólo les interese el dinero. Pero sí aquellos que aman su obra, y cuando algo te importa no lo vendes como si fuese una mercancía para que otra persona lo cambie y lo manipule a su antojo, te guste o no.

Por todo esto no va a haber película de Memorias de Idhún. Porque no se puede por razones de extensión, y porque no quiero, ya que nadie me garantiza que el resultado final vaya a ser fiel a la novela. Y desde el mundo del cine no me lo pueden garantizar, por mucho que se empeñen; porque una novela es obra de un solo autor (o como mucho, dos), mientras que una película pueden llegar a participar cientos de personas, cada una de ellas con una visión distinta que, obviamente, no será la del autor.

Y sí, hemos recibido un par de propuestas para llevar al cine Memorias de Idhún, pero mi respuesta sigue siendo no. Y si de verdad os gusta Memorias de Idhún entenderíais que como mejor lo vais a disfrutar es a través de los libros originales, sin cambios ni cortes. Así que, por favor, por favor… no me lo pidáis más. Os aseguro que si se hiciera la película, todos nos arrepentiríamos. Una historia de más de dos mil páginas no se puede adaptar al cine sin recortarla. ¿Recortaríais vosotros los libros de Idhún que tenéis en casa? ¿Les arrancaríais las páginas? Si la respuesta es no, ¿por qué, entonces, queréis que haya una película?

 Aunque también existen casos de películas que son mejores que los libros, pero tristemente poca gente se entera de esos casos.

 

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Solo por decir algo.

 Mi familia es pequeña, somos pocos miembros en primera línea, y en segunda también son pocos. En mi familia paterna y materna sucede lo que sucede en cualquier otra familia de cualquier país, existen pleitos, asuntos sin resolver, malentendidos, reuniones por cumpleaños, etc etc. Admiro y respeto a mis papás, sé que puedo contar con ellos para muchas de las pruebas que pone la vida, así como obviamente existe otro tanto en el que simplemente no tienen por que involucrarse, vaya, nada fuera de lo normal.  También tengo un hermano, que no visita mi blog simplemente por que le parece aburrido, y no haya en el nada interesante, así es la vida.

Como dije, mi familia es pequeña, no tengo muchos primos o tíos y los que tengo nos frecuentamos realmente poco, cada quien está persiguiendo sus propios sueños y tiene sus propias ambiciones, su propia idea de la familia ideal y sus propios problemas.

This is not me, by the way

 La cosa se vuelve interesante cuando alguien como yo convive con las familias muégano, donde los domingos son familiares, se toman decisiones hablando en una mesa  y existe un matriarcado o un patriarcado. La vida me ha llevado (ajá) a estar con parejas cuyas familias constan de más de 7 tíos o tías, donde cada reunión familiar, es presentar gente y aprender nombres que seguramente para la siguiente fiesta jamás recordaré, incluso algunas familias, donde simplemente por ser el nuevo novio, todos están pendientes de cada palabra o de cada ademán, lo más sencillo fue cuando tuve una novia y todas sus tías se llamaban María-algo. Hasta ahora he tenido suerte de que me he sabido comportar y llevar bien con las familias, claro, uno no es moneda de oro, también mi opinión tiene que contar y como tal la he de defender.  Cuando he salido con una pareja y su familia, llega el momento en el que me quiero apartar, puesto que comienzo a sentir que muchas veces es un lugar al que no pertenezco y que mi libertad de acción se ve reducida, ello no me hace antisocial, al contrario, soy como una enredadera, hasta ahora -que yo sepa- no hay tío (a), primo (a), a quien yo le haya caído mal. Casi siempre la receta es que si la ven a ella feliz, entonces uno es “lo mejor que le ha pasado”, y más cuando son personas de carácter… complicado -odio ese término, pero en fin-.

  Alguna vez le pregunté a mi papá “¿Cómo ves a Fulanita?” y él simplemente me respondió “¿yo ando con ella?, el que tiene que estar contento con ella eres tú, ¿a mi qué?” y se cerró el tema. Siempre he agradecido que no se involucran en mi vida de esa manera, obvio también me he equivocado pero mejor aún, así he aprendido a ser responsable de muchas de mis acciones.

 El primo de una novia me platico alguna vez que el ex novio no se llevaba bien con nadie, y a la familia le parecía extraño que él no fuera descortés con este ex novio, y simplemente me platicó “él conmigo no era grosero ni nada, mientras conmigo no tuviera problemas, yo no tenía por que tratarlo de manera grosera”, la cosa cambió cuando el ex novio critico alguna artista favorita, pero el punto es el del respeto.

 Yo  no suelo tomar bandos, ni profesionalmente ni personalmente, analizo y saco mis propias conclusiones y en base a ello hago mis acciones, considero que entre lo más bajo que se puede hacer es hablar mal de alguien a su espalda y si existe un problema no resolver directamente con la persona. Supongo que lo mismo aplica con los amigos (as), pero ese es tema de otro post.

 Pero claro, muy respetable es que alguien diga “la familia es la familia”.

Aquí nací

 Y es así de simple, soy mexicano por nacimiento y también por herencia ya que mis padres son mexicanos, pero simplemente aquí nací y eso me da una nacionalidad, como dicen en “Ética para Amador” para ser nacionalista tienes que creer y comprar que tu nacionalidad es superior a las demás, creando un antagonismo contra otras naciones.

 Ahora se acerca el 200 aniversario de la Independencia y hay toda una compaña sobre que me debo de sentir orgulloso por el simple hecho de ser mexicano, la verdad es que no me da orgullo, no hice nada para ganarlo, y si hubiera entrado a un concurso para ganar una nacionalidad, la mexicana no hubiera sido de mis primeras opciones. En efecto México es un país muy bello, tiene flora, fauna, costumbres, tradiciones, comida, lugares muy bellos y gente de todo tipo, en definitiva tiene lo suyo, pero simplemente lo suyo no es lo mío.

 Por ello no me agrada cuando dicen que “todos somos la selección”, “200 años orgullosamente mexicano”, “ponte la verde”, etc, y simplemente lo respeto, pero el respeto tiene que ser recíproco, de otra forma es solo una mala broma. 

  No conozco todo el país, de hecho diría que conozco muy poco, quizás solo los principales lugares de algunos estados, puedo decir que sé más de otros países y sus ciudades en comparación con lo que sé de México, pero simplemente porque los intereses son otros. Voy a contar la historia de cuando uno de mis primos me critico demasiado sobre como era posible que hiciera viajes y conociera más lugares de Europa o USA en lugar de primero conocer todos los estados y poblados de México, mi respuesta es sencilla, no me llaman la atención tanto como me llaman la atención otros países, con otro idioma, otra religión, otra comida y otra forma de pensar. Así como hay quienes aman y abrazan la cultura norteamericana como si fuera la mejor, o el idioma inglés poniendo sus nicks y frases en twitter siempre en inglés. No lo critico, simplemente resalto el punto en donde a cada quien le llaman la atención cosas diferentes, lugares diferentes e idiomas diferentes.

 Para pertenecer a un grupo no tienes que aceptar en totalidad al grupo, pero si quieres formar parte de el, mínimo tienes que tener una cosa o interés en común. No me gusta el futbol, al menos me aburre el verlo por televisión, y me decepciona aún más ver a la Selección Mexicana jugar y perder y que encima de todo digan que todos somos la selección, es la selección de mi país, que es una cosa muy diferente.

Yo lo hago por que tu lo haces

 

¿Cuál es la peor parte de una pelea? ya sea entre parejas o familiares o amistades. A mi gusto es la sección de los reclamos, esta es la peor parte de una pelea, aunque sirve -como dicen- para sacar todo lo que en su momento no se saco, es la sección que nunca lleva a nada  y la única intención que tiene detrás es la de lastimar a la otra persona.

 Me he encontrado en muchas situaciones en donde después  me he enterado de “yo reaccioné así, por que tu actitud fue de X manera”, esto no es un reclamo pero va de la mano con lo que quiero decir, si la actitud de alguien ante X situación es la que tú quieras, eso es decisión de esa persona, cada quien decide como reaccionar ante alguna actitud/situación, lo peor y lo mas chafa es justificar las decisiones de uno mismo bajo que la otra persona tenía X actitud.  Y después cuando te enteras de que la otra persona reaccionó de esta forma por que tu mismo estabas en ese momento de la vida en alguna actitud -que pudo o no ser mal interpretada- es cuando ya estas en la sección de reclamos.

 Hay que ser muy maduro y mas que maduro muy objetivo para poder reaccionar de manera racional ante la actitud de otra persona, pero cuando se logra, se tiene la paz interior de saber que tu tomaste la decisión propia de actuar ante una reacción y saber que no fuiste una consecuencia de la actitud de otra persona, a lo que voy es a no caer en el cliché de “pues yo hice -o no hice- aquello por que tu te comportaste de X manera”.  Pueden entrar mil justificaciones de: no vas a obligar a alguien a hacer algo, si el otro no coopera por que vas a insistir, etc, y estoy de acuerdo, pero cuando no se da la opción de elegir a nadie, es cuando entras en la falta de respeto ante esa persona.

 Si yo tengo boletos para el cine, y le digo a alguien que me habla con flojera si quiere ir al cine, no por que se escuche con flojera no le voy a dar la opción, ya será decisión de aquella persona si va o no. Lo mismo aplica en el momento de una pelea, si llega la sección de los reclamos, ya será decisión propia si entras al ruedo de aventarte gran número de reclamos que como digo solo buscan lastimar.

 Tomar una decisión en fracciones de microsegundos puede no ser tan sencillo, se requiere de aquello que solo otorga la experiencia y la madurez, para estar consciente y ser responsable de que tu mismo decidiste decir o hacer X cosa y atenerte a las consecuencias y no justificarlas bajo el paraguas, de “yo lo hice por que tú lo hiciste”.

 Al menos así pienso yo. ¡Salud!